Don Erasmo se entera de la muerte de Cerati

Don Erasmo y vieja juanaEn el Hogar tenían a todos los vagabundos con la guatita llena viendo las noticias por televisión. En la segunda fila de sillas, en el puesto número cuatro yacía don Erasmo rascándose la barba y metiendo sus dedos en la boca. A ratos, se tiraba algunos pedos sin olor (aquello le preocupaba en demasía).

A su lado estaba la señora Juana (conocida en el mundillo vagabundesco como la “viuda loca con alzhéimer”). De un momento a otro, la anciana comenzó a sollozar en el hombro consumido por el olor a axila del viejo Erasmo.

—¡Ay, qué tragedia Erasmo!: primero se nos fue a volar Felipito y, snif, ahora diosito se llevó al que cantaba “te esperé bajo la sombra mil horas”. —balbuceó la señora Juana.

El viejo vagabundo estaba aún absorto especulando sobre la posibilidad de tener un tumor al recto que ocasionara que sus pedos no tuvieran olor. Al percatarse de lo que la anciana le acababa de decir, Erasmo meditó:

—¡Ese huevón no era el que cantaba esa canción!

—¿Y quién es ese entonces?, preguntó la anciana.

—¡El de los Soda Stereo poh’, vieja Juana! —Gritó el vagabundo.

—¡Ah! Los que cantaban esos de la “voz de los 80”…—Resolvió.

Tras un largo meditar, Don Erasmo juntó sus manos y determinó:

—¿Sabís que vieja culiá? Sí, perteneció a esa banda. No estai’ tan perdida como todos los huevones que mañana van a andar escuchando a este loco que desconectaron.